NADIR by Logarritmo
29 noviembre 2011
Música, narración y dibujos de Logarritmo
JORNADA MCCCMIII
NADIR
En efecto , los lamentos correspondían a un hombre que se encontraba en el fondo del pozo .
Lo llamamos y contestó pidiéndonos comida ,pudimos complacerle y examinando la sima le dimos la noticia de que podíamos izarlo .Contestó compungido que otros ya lo habían intentado y que la profundidad desmesurada impedía el rescate .
Advertimos nosotros que el infeliz sobreestimaba el tamaño de su cárcel .Insistimos en que era posible el salvamento a lo que respondió con ayes demandando que lo abandonáramos .
Mas al oír que ,nosotros ,llenos de buena intención ,nos afanábamos comenzó a proferir alaridos que aumentaron en intensidad hasta que conseguimos ,no sin gran esfuerzo ,subirlo a la superficie…
Cesaron nuestras voces ,cesaron sus alaridos y creció el asombro .Ante nuestra mirada incrédula se presentó una deformidad inenarrable .
Después solo quedaron la llanura y la vergüenza y ambas sin límites .
(Fragmento de “Hipnopompo el osado durmiente”
VORTEX II by Logarritmo
25 julio 2011
Music & Paintings by Logarritmo
JORNADA IIIMCCV
Dijo no a la tropa
Bajo la incesante lluvia, en un recodo del camino dimos con un joven. Ante nosotros, que formábamos una hueste armada, no mostró temor alguno.
Alegremente nos saludó y al devolverle el saludo le invitamos a unirse a nuestra tropa. Sonriendo el mozo rechazó el ofrecimiento y aunque le prometimos botín y gloria mantuvo su negativa. Al despedirse y continuar su marcha uno de los nuestros lo llamó cobarde. El joven se volvió al oirlo y nos contestó:
-Pero por todos los dioses, ¿habéis visto como sois?, ¿os habéis mirado?.
Dicho esto el impulsivo Hansen disparó un ballestazo contra el mozo , pero éste con agilidad
magnífica evitó el dardo y a la carrera se perdió riendo en el bosque próximo.
Alguno de los nuestros, a caballo, hizo intención de seguirlo y castigar al insolente pero el capitán lo impidió pues la lluvia arreciaba.
Fue entonces cuando miré a mis compañeros y vi una turba de hombres crueles, envilecidos, cubiertos de hierro y de lodo, con sangre pegada a las armas. Formábamos un grupo de tuertos y mutilados. Alguno perdida la mano la había sustituido por un muñón estoque.
Al proseguir tras nosotros quedaba un rastro de dolor y sangre, delante la llanura y la lluvia constante.
Así lo soñé y fue narrado.